¿Peligra la democracia?

            Anne Applebaum, en El ocaso de la democracia, ofrece un minucioso y documentado análisis del debilitamiento del sistema democrático occidental, debido a la polarización de la sociedad. Y lo confirma con el avance de la ultraderecha polaca, húngara, francesa, española…, así como de los nacionalismos en el Reino Unido o España, que suelen desembocar en la instauración de regímenes autoritarios.

            Cuando las condiciones sociales son complejas, hay un repliegue a lo simple: «El autoritarismo es algo que atrae a las personas que no toleran la complejidad”. Y se da tanto en la izquierda como en la derecha. La leña que alimenta este fuego es la globalización, la inmigración, la inseguridad económica, la violencia, la pérdida de los valores religiosos o nacionales…

            Con el triunfo del autoritarismo, el Estado unipartidista, en palabras de Hannah Arendt, «reemplaza de manera invariable a todos los talentos de primer orden, independientemente de sus simpatías, por necios y chiflados, cuya falta de inteligencia y creatividad sigue siendo la mejor garantía de su lealtad». Esto lo documenta perfectamente Applebaum en Polonia y en Hungría, con la selección de personas para la educación, los Consejos de Administración de Empresas Públicas, los medios de comunicación, la fiscalía, la justicia… Se elimina a los disidentes y se enriquece a los familiares, simpatizantes…, bajo el paraguas de la corrupción. Este sistema no es posible alcanzarlo, ni mantenerlo sin «los escritores, intelectuales, panfletistas, blogueros, asesores de comunicación política, productores de programas de televisión y creadores de memes capaces de vender su imagen a la opinión pública».

            A VOX  lo radiografía por su oposición al separatismo, al matrimonio del mismo sexo, al feminismo, a la inmigración, a las leyes anti-caza, y por su antieuropeísmo y nostalgia del pasado, como los ingleses. Presenta a Abascal montado a caballo, rememorando al Cid Campeador y a su Reconquista…

            Applebaum nos lleva a reflexionar sobre la polarización política y social en España, y acerca de cómo los nacionalismos vasco y catalán, y el mismo Gobierno,  están utilizando la educación, los medios de comunicación, el dinero público, la justicia… Sobre cómo se legisla por decreto, se despoja al Parlamento de sus funciones… También aquí se da el «whataboutismo»: responder a una pregunta en el Parlamento con una acusación al interlocutor sobre algo ajeno a la interpelación; retórica de los antiguos funcionarios soviéticos. Espectáculo grosero de todos los miércoles en el hemiciclo.

Si hemos pasado en España, en 2021, de una «democracia plena» a una «democracia defectuosa», según The Economist, no olvidemos que «dadas las condiciones adecuadas, cualquier sociedad puede dar la espalda a la democracia», y que la historia se repite.

Publicado en IDEAL de Granada el sábado 27 de febrero de 2022

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