Al finalizar cada año, las grandes empresas ofrecen su balance económico, y los resultados se hacen públicos para conocimiento de la sociedad. Las pymes y los autónomos no suelen ofrecer esos datos más que a la Delegación de Hacienda. Si los conocemos, es porque los resultados son negativos, y los trabajadores soportan las consecuencias de las mismas. Es el caso reciente de MercoMotril o de la residencia Santa Amelia, afectados por un ERTE, en la ciudad costeña.
La publicidad de los beneficios multimillonarios de las empresas de Amancio Ortega y Juan Roig, Inditex y Mercadona, respectivamente, genera siempre una polémica por parte de los radicales de izquierda, leninistas, antisistema y anticapitalistas. Cuando se da a conocer que Mercadona ha obtenido unos beneficios de 611 millones de euros en 2016, e Inditex se aproxima a los 3.000 millones, se desata una tormenta de improperios contra los dos empresarios, tachándolos de inmorales, explotadores y hasta de negreros. Este es el grito de personas que no han dado un palo al agua y que tratan de vivir, de una u otra forma, del erario público. Hace unas semanas, en La Sexta Noche, José Luis Cuerda, respecto a las ganancias de estos señores, expresaba: “El millonario es el más imbécil del mundo. No sabe que se va a morir”.
Pero con estos comentarios y otros muchos se simplifican y tergiversan los hechos. Porque Roig ha creado 75.000 puestos de trabajo directos, y otros muchos indirectos, con sus mil seiscientos supermercados esparcidos por toda la geografía española, de los que treinta y cinco se encuentran en Granada y provincia. Los trabajadores, casi la totalidad con trabajo fijo, ganan en torno a mil quinientos euros netos al mes. El 66% son mujeres. Participan de los beneficios y reciben bonos de productividad.
Lo curioso es que esta gente, que lucha contra el lenguaje machista, no haya cuestionado el nombre de la empresa: Mercadona o Mercado de la mujer. Tal ver por ser femenino. ¿Podemos comprar ahí también los hombres? ¿No sería más paritario “Mercadona/o”? Pues las tareas domésticas, incluidas las compras, debemos compartirlas al cincuenta por ciento. Y, visto así, mejor sería “Mercadona/Mercahomo”, conservando la etimología valenciana.
Si nos referimos a Inditex, esta empresa da empleo a 150.000 personas en todo el mundo. Paga sus impuestos, crea nuevos puestos de trabajo cada año, y sobrevive a la competencia. Además, tiene su fundación, que hace donaciones millonarias a organizaciones como Cáritas. Donaciones que, para los anticapitalistas, son mera publicidad. Hace unos días escuchaba a dos alumnas del I.E.S Universidad Laboral de Albacete, con un expediente excelente, que habían recibido una beca de la Fundación Amancio Ortega, para hacer el próximo Curso en Estados Unidos. Estaban exultantes.
No cabe duda de que la sociedad actual tiene que asumir una serie de servicios y crear algunas empresas para proteger a los débiles. Pero no es menos cierto que, cuando Estados como Rusia, China o Cuba se han apropiado de los medios de producción, convirtiéndose ellos en capitalistas, se han empobrecido por la baja productividad y la corrupción. Las empresas públicas son siempre deficitarias. Renfe, Aena, antigua IBERIA… Sólo cuando se han privatizado los servicios del agua en los pueblos y ciudades se ha racionalizado el consumo, no han constado dinero al erario público y han generado beneficios, parte de los cuales revierte a los Ayuntamientos, que siguen subvencionando el agua a gente con economía precaria.
¿Es de recibo que unos proyectos como los del Metro de Granada y del PTS se hayan dilatado tanto en el tiempo, sobredimensionado en el coste y desorganizado en el funcionamiento? Si nuestro país, nuestras ciudades, nuestros pueblos estuviesen en manos de profesionales como Ortega y Roig, otro sol nos alumbraría.
Publicado en IDEAL de Granada, el lunes 13 de Febrero de 2017