Lunes de dolores

Son las once de la mañana del lunes, 2 de abril. El helicóptero de la policía vuelve a planear por la zona. Algunas nubes van tomando posición bajo el azul del cielo en esta Semana Santa tan inestable económica y meteorológicamente. No sé si controla el medio-ambiente, las infracciones de tráfico o el desembarco de pateras en la costa granadina… Pero, la verdad es que uno no se siente seguro en el campo. Y menos fumigando…
Suena el móvil. En la pantalla leo MIGUEL CORREA. ¿Vendrá a hacerme una visita? ¡La verdad es que anoche no estaba en casa! Se agotó la llamada… Pensé que podría estar con la coral, en estos días de Semana Santa. O tal vez se había marchado a Málaga a ver las procesiones… En lo otro no quería pensar.
La pregunta es la de siempre: ¿Dónde estás? Pues, fumigando en la Jordana, respondo. Anoche me vine para el Hospital Quirón, me encontraba con fiebre…
El cielo va empeorando. El aire coge fuerza… y densas nubes negras oscurecen mi mente. Su debilidad cabalga a galope tendido… Las fuerzas le han abandonado. No se mantiene en pie unos minutos. Hay que darle la mano para levantarse. Lo que resta de sus pulmones no le bombea el oxígeno que su cuerpo necesita. Lo suple con constantes sorbos de agua. En distintos campos de su cerebro aparecen sombras que amenazan con oscurecer funciones vitales: vista, habla, movilidad…
Pero él no pierde la fe. O la esperanza. O qué sé yo… Y yo voy agotando lentamente mi manantial de lágrimas. Parece que con ellas el cáncer va amasando el cemento de su tumba. María José y Miguel, diariamente, es la segunda pregunta que me hacen por teléfono o por Skype: ¿Cómo estáis? ¿Cómo está el tito? ¡Ahí va! ¡No se le ve mal! Hoy he estado con él. Anoche le llamé y hablamos de fútbol! Se lo voy a recomendar a Mouriño como asesor… Aunque parece que no tiene contrasistema para Guardiola.
La mañana se ha escapado. Y a mí me ha envuelto la tristeza, y el dolor… ¡Bon après-midi, mes amis!

(2 de Abril de 2012. Lunes de Dolores)

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